En los últimos días los medios de comunicación nacionales han reabierto una polémica, que no es nueva, y que tiene que ver con los llamados “Free tours” o mal llamados “Tours gratuitos”. Me he decidido a hacer esta entrada en el blog ante las siguientes preguntas de alguno de mis clientes ¿Cómo te localizo?¿Llevas paraguas?. Mi contestación fue: ¡No, no llevo paraguas!. Voy a explicaros de donde vienen las polémicas y por qué estos tours vulneran, al menos en Castilla – La Mancha la legalidad vigente. Os voy a intentar convencer de que hagáis lo correcto, después vosotros sois libres de elegir.

Seguro que muchos de vosotros os habéis topado más de una vez con paraguas de todos los colores en la Plaza de Zocodover y en muchas plazas de España. Este tipo de reclamos, en forma de utensilio para la protección del sol y la lluvia, han ido proliferando en nuestro país al calor de las modas importadas desde Europa (podíamos haber importado lo bueno y no lo peor).

En los últimos días han proliferado las tertulias en cadenas de ámbito nacional debatiendo sobre si los “free tours” son los “Robin Hood” de la profesión de guía o si en realidad son una competencia desleal para el sector. Una empresa valenciana, que ha visto en este sector turístico una mina para poder ofrecer estos servicios, opinaba esta semana en un conocido programa de las mañanas de Antena 3 que, lo que se busca con esto es “democratizar las visitas guiadas y que todo el mundo pueda acceder a una de ellas”. Como si un servicio de visita guiada fuera un producto básico que hay que rebajar para poder consumir.

La palabra “democratización”, está siendo manoseada por estas personas de una manera interesada. En un mercado de libre competencia un guía oficial marca unos precios publicados en folletos y en una página web (si la tuviera), como podéis ver en mi página por ejemplo. Como cualquier otro servicio profesional (abogados, fontaneros, albañiles, panaderos,…), el cliente valora, marca lo que quiere y contrata según las opciones a su alcance. Habrá personas que vean la ciudad de manera privada pagando mucho dinero y otras que lo hagan por medio de una visita a 12€. Por lo tanto, la opción no es ofrecer un “free tour” bajo la voluntad, está en que el cliente elija entre las opciones que legalmente tiene disponibles. Según aseguraba el representante de esta empresa valenciana, cada persona da una media de entre 8€ y 10€ en el “free tour”, por lo que la opción de la democratización se diluye.

Os lanzo una pregunta. ¿La persona que contrata un “free tour” y da 8 o 10 € (en negro), acompañado de 30 personas, o más, no puede pagar 12€ (iva incluido) por ir con un máximo de 15 personas como en el caso de la misma visita conmigo? No lo creo. La diferencia de precio no es abismal como quieren hacer ver. Si hacéis una media, según los datos aportados por esta empresa valenciana de lo que el guía “free tour” está ganando por visita en negro os echaríais a temblar:

Vamos a hacer un cálculo pesimista tomando el mínimo de 8€/persona, 20 personas (considerando que solo haga una visita al día) x 20 días al mes. Y os aseguro que esto es siendo muy muy pesimista.

  • Guía “free tour”: 8€ x 20 personas = 160 €/ visita x 20 días al mes → 3.200 €/mes

QUE NO PASAN POR HACIENDA. ¿Donde está la democratización?

¡Ya quisiera yo ganar eso haciendo las cosas bien!. Ni de lejos se acerca.

Pero podéis pensar que como guía oficial estoy haciendo corporativismo y que barro para mis compañeros. Nada de eso, y os explico por qué. Según la Instrucción 1/2017 la Dirección General de Turismo de Castilla – La Mancha expone que el “Free tour” en el tratamiento fiscal de esos servicios, así como otros, lleva a acumular indicios racionales de que detrás de esta denominación se pretende realizar un fraude de ley. Y, ¡tachán!, a partir de ese momento, y por esta misma instrucción, solo podrán realizar “free tours” los guías oficiales habilitados.

Esto, que si no fuera verdad sería cómico, hace que en Castilla – La Mancha y, especialmente en Toledo, quienes están realizando “free tours” son unicamente compañeros míos, guías oficiales habilitados. Es decir, si os dais una vuelta por Zocodover, veréis a guías con su habilitación colgada, haciendo “free tours” y cobrando la voluntad. Esos “free tours” se cobran en negro y si entra algún grupo más ya haremos factura, que algo habrá que justificar a Hacienda y que no se vive del aire. 

Y sé lo que puedes pensar. Pues si eres guía oficial y tienes posibilidad amparada por la Junta de Comunidades de hacer los “free tours” ¿por qué no lo haces?. No te convendrá. No consiste en eso. Te explico.

Yo descarté el “free tour” por los siguientes motivos:

  • Va contra la legalidad vigente en materia tributaria. Porque no paga impuestos.
  • Va contra la legalidad vigente en materia de turismo. Porque no emite factura.
  • Va contra el propio prestigio del guía. Porque si no haces valer tu trabajo y profesión, no esperes que los clientes lo valoren.
  • Va contra la ética y el sentido común. Porque el cliente no marca el precio de ningún producto en ninguna otra profesión. Uno no entra a una panadería diciendo: “hoy te voy a pagar por la barra de pan 40 céntimos porque entiendo que es lo que vale tu trabajo”. Simplemente compras la barra de pan que se ajusta a tu bolsillo pero a un precio establecido.
  • Va contra la calidad turística. La calidad no es dar buen servicio o de garantías sin contar a un cliente barbaridades como escucho en muchas ocasiones, eso se presupone. La calidad también está en cumplir y hacer cumplir las normas. Realizando un “free tour” un guía comete una irregularidad fiscal y participa del dinero “negro”, pero es que además fomenta que el cliente sea partícipe también.
  • Porque estoy distinguido con el “compromiso de calidad turística. Eso quiere decir que yo decidí libremente apartarme de malas praxis que se hacen en mi profesión: cobro de comisiones en tiendas/hoteles/restaurantes, no emisión de factura al cliente, no exceder del número de personas por grupo marcado por la ley turística,…

En Castilla – La Mancha la legalidad vigente en materia de turismo está marcada por el Decreto 96/2006. Actualmente, se está moldeando otro decreto que fijará el futuro de la profesión. En ambos, se establece la obligación de expedir factura por parte del guía oficial en cada una de las visitas realizadas (artículo 4 sección C). El guía de “free tour” no realiza tal cosa porque en “el pecado llevan la penitencia”. Es decir, su discurso es ofrecer un servicio, pasar el cepillo y guardar el dinero en el bolsillo. Sin ningún filtro, sin ningún recibo o factura y, por supuesto, generando dinero negro que escapa a las arcas públicas.

Pues sí, así funciona esto. Lo que está mal está mal lo hagan guías oficiales o personas que quieran aprovechar el mercado para ganar dinero. Así que, cuando como cliente decidas elegir un “free tour” y tu profesión sea la de profesor, médico, enfermera, funcionario o jubilado… al menos ahora sabrás que el que tienes enfrente no colabora en que te paguen el sueldo.

Esto pasará, como toda moda. Los que solo ven dinero en esta profesión desaparecerán con el boom del turismo. Pero los que amamos esta profesión te estaremos esperando con los brazos abiertos cuando a otros ya no le intereses.