Del viaje de la princesa Juana y Felipe de Habsburgo a Olias la Mayor

 Relato figurado por medio de un relator, Blas Vázquez, que refleja el viaje realizado por los principes de Asturias a Olías la Mayor, hoy Olías del Rey

Doña Juana descansaba del duro viaje junto a su marido en nuestra villa. Atrás habían quedado los más de seis meses de duro peregrinar desde Bruselas para ser nombrados herederos al trono castellano. La villa brindó a los príncipes el lugar perfecto para su última parada antes de llegar a Toledo. Así era costumbre desde que la ciudad del Tajo acogiera la Corte.

 Esa misma noche, en la cena que los nobles de la villa ofrecieron en honor a los príncipes, el apodado “El hermoso” gustaba y disfrutaba de los placeres mundanos junto con el resto de invitados. Todos le agasajaban y él estaba gustoso de ello. Doña Juana por el contrario, se mostraba intranquila. Portaba un vestido fino y ceñido al cuerpo de terciopelo morado con ricos encajes realizados en hilo de oro, muy del gusto de la corte flamenca. Al final de la sala, pude observar como dirigió su mirada hacia mí, haciendo partícipe de su interés al Duque de Alburquerque, don Fernando Fernández de la Cueva.

Concluida la cena continuaba en un lado de la estancia intentando pasar desapercibido, pero, al parecer, no lo había conseguido. Mi señora se acercó hasta donde me hallaba y con sumo tacto se dirigió a mí.

– Si vais a escribir sobre lo que aquí veis y oís, entiendo justo que sepa quien sois”. –

Mi lengua patinaba, las piernas rehilaban bajo mis ropajes y solo reaccioné cuando ella me tranquilizó.

– Blas Vázquez, mi señora. – Y armándome de valor continué. – Mi trabajo es convertir los hechos en palabras, para que sean un cristal para el futuro. –

– ¿No sois muy joven para ser cronista? -, expuso de manera tajante.

– Quizás sí, mi señora, pero le aseguro que mi disposición y mi juicio hay pocos en la comarca que puedan ofrecerla.-

 – ¿No es muy pretencioso por vuestra parte aseverar eso?. – Añadió.

 – No, si los hechos de mi pluma justifican mis palabras.-

 – Pues, tomad buena cuenta de ello, y no perdáis detalle de cuanto hoy acontece. Mañana vuelvo a la ciudad que me vio nacer, después de seis largos años fuera. Mañana también vuelvo a encontrarme con los reyes, mis padres, quienes no conocen a sus tres nietos, lo cual, me aflige. Y mañana, cuando el protocolo dé comienzo y nadie recuerde estos momentos de paz y sosiego, cuando todo el mundo nos agasaje con pleitesías y aderezos y salgan a recibirnos con sus mejores galas, yo tendré un nudo en la garganta, porque el futuro de Castilla y Aragón está en nuestras manos. Pero eso, será mañana…- Conteniendo la respiración y con la mirada perdida, tardó unos segundos en reaccionar.

 – Bien, Don Blas. – dijo volviendo en sí. – Admiro su labor y disposición, y por ello me gustaría que tomara también relato de lo que vea en la jornada venidera. De las personas y sus impresiones, de la cara de mis padres al volverme a ver y del amor que profeso a mi esposo. Nadie más que yo quiere que mañana sea un día especial. Pero eso será mañana. –

 Y despidiéndose de mí pasó a saludar a otros invitados. (…)

 Blas Vázquez. Cronista Virtual de la Villa de Olías. Blas Vázquez es un personaje ficticio que hará de nexo de unión entre las historias contadas.  Historia narrada a partir del viaje y estancia de Doña Juana de Castilla y Don Felipe de Habsburgo. Olías del Rey, Mayo de 1502.