Los comuneros de Castilla: verdades y mitos en torno a ellos (parte 1)

Representación de la Batalla de Villalar.

Representación de la Batalla de Villalar.

         Todos hemos oído hablar de los famosos “Comuneros de Castilla” y muchas son las historias que nos han llegado sobre ellos. Si normalmente es difícil encontrar monografías o trabajos históricos imparciales, en este caso, es mucho más difícil. Este movimiento ha estado en el foco investigativo unas veces por causas interesadas y otras más de corte romántico.
          La “Revuelta de las comunidades” fue utilizada como excusa por muchos historiadores o como modelo que seguir por otros. Por ejemplo, en el siglo XIX, se va recuperar el ideal del movimiento y a sus líderes (Padilla, Bravo y Maldonado). Se buscaba mostrarlos como adalides de la libertad y la lucha injusta contra el centralismo. No debemos olvidar, que a la llegada de Isabel y Fernando como reyes, se unió una política interior de centralización. Estos eliminaron el poder de los nobles casi por completo, porque entendían que la monarquía no debía plegarse al dominio de los nobles castellanos y a las guerras entre familias nobiliarias. Se quería evitar lo sucedido en los reinados de Juan II o Enrique IV, donde los nobles ejercían como reyes efectivos por el poder y presión que tenían. Ejemplos claros en estos reinados fueron: Juan Pacheco y su hermano Pedro Girón, Don Álvaro de Luna, los Mendoza, el obispo Carrillo, etc.
         
         Muchos historiadores, a partir del siglo XIX, utilizan esta imagen para intentar acabar con la monarquía. Son republicanos convencidos y la historia de los comuneros es la excusa perfecta que usar como argumento anti monárquico. Hoy, vemos a los “Comuneros” como personas que buscaron el bien común y que fueron el acicate para acabar con la tiranía de los reyes absolutistas, pero esta visión proviene de esta tradición del siglo XIX. Por lo tanto, estamos ante una visión anacrónica. Y un ejemplo claro de utilización de la historia en beneficio propio.
        No es viable pensar que los objetivos de los comuneros en el siglo XVI fueran los mismos que en el siglo XIX, y mucho menos que se plantearan en acabar con una monarquía absolutista que subyugaba al súbdito y no pretendía hacerle ascender a la condición de ciudadano, porque eso es simplemente mentira. Ejemplos de utilización de los “comumeros” como imagen hay muchos. Entre 1808 – 1814, generales como “El Empecinado” utilizaron pasquines que hablaban de los comuneros para recaudar dinero entre las ciudades. En las revoluciones liberales de 1820, 1830 y 1848, que sí buscaban ese cambio en las monarquías, promovieron esta serie de asimilaciones históricas entre un siglo y otro, pero solo de manera interesada.

            Casi todos los prejuicios históricos que a día de hoy tenemos fueron concebidos por la tradición decimonónica (siglo XIX). Muchas de ellas se han grabado tan a fuego en la gente, que cuando hago visitas e intento explicar que esa concepción no es correcta, los visitantes no se lo suelen creer, y solo cuando das más datos y más relaciones, se convencen. Esa era la misión del falseamiento de la Historia en esta época, crear una corriente de pensamiento que fuera “dogma de fe”, y parte de ella, ha llegado hasta nuestros días.