¿Cuando empiezan los artistas a pintar en lienzos y cual es la razón?

            Hoy en día estamos muy familiarizados con los cuadros y sería impensable acudir a un museo y no ver uno de ellos colgado de la pared. Esto es, principalmente, porque otros soportes como la madera o el muro, fue abandonado como elemento principal hace muchos siglos. El lienzo como material ya era utilizado en la antigua Roma, aunque las escasas obras no han llegado hasta nuestros días. De hecho, es en el siglo XIV (con el gótico) cuando se produce una utilización mayor del lienzo como material, aunque la pintura sobre tabla y el fresco seguían siendo los más utilizados hasta el siglo XVI en Italia y XVII en el norte de Europa. Los que liderarán el cambio serán pintores del Renacimiento en Venecia como Mantegna, que ayudados por el esplendor de la Serenisima República de Venecia, comienzan a utilizar velas de barco para sus composiciones (las de mejor calidad).

             La pintura en lienzo permitía varios elementos positivos a los pintores. Por un lado, su livianidad, es decir, que era muy fácil de transportar y de manipular, y pesaba bastante menos que la tabla. Tampoco exigía tener que pintar “in situ” como cuando se hacía al fresco sobre un muro. Segundo, que el lienzo aportaba al pintor un soporte más fácil de corregir ante posibles fallos, ya que, tardaba en secar el tiempo necesario para corregir errores. Tercero, soportaba mejor la humedad y el frío del invierno que la tabla. Y cuarto, abría un abanico de potenciales clientes a los pintores. Ya no se hacía exclusivo a la iglesia y la realeza, sino que la propia nobleza, la incipiente y creciente burguesía e incluso grupos sociales como los gremios, comienzan a demandar obras. Esto hará que proliferen más artistas y, por supuesto, que se vayan especializando en determinados sectores (unos el retrato, otros el paisaje, otros el arte sacro, entre otros géneros).

                Todos estos factores y algunos más, hacen que el lienzo se vaya perpetuando como el soporte más utilizado y hoy los trabajos sobre madera o mural prácticamente no se tienen en cuenta.

Retrato de Catalina de Aragón, hija de los Reyes Católicos y 1ª mujer de Enrique VIII. Michael Sittow.

              De hecho, una de las curiosidades sobre el lienzo y uno de los géneros pictóricos, el retrato, es que va a tener una misión fotográfíca. ¿A qué me refiero?. Me refiero a que estas características que marcábamos anteriormente (livianidad, fácil corrección, etc.), hacen que las monarquías comiencen a utilizar retratos para concertar matrimonios.

       El retrato, debía ceñirse a la idea de verosimilitud propia del género o imitatio (es decir, que fuera lo más cercano a la realidad), con la adecuada representación de la idea de majestad o decorum (es decir, que además de serlo lo parezcas). Sin embargo, en ocasiones, llegar a conciliar ambas se antojaba harto complicado y en el ambiente cortesano europeo no faltaron quejas por la poca fiabilidad de algunos retratos.

       Imaginemos una situación (de las muchas que se produjeron), en la que una monarquía tiene que concertar una boda con otro/a pretendiente/a de otra monarquía. Se pedían referencias sobre el candidato/a y esas referencias se solían dar por medio de un retrato (ya que la mayoría de las veces los contrayentes no se conocían hasta la boda). Ante la imperiosa necesidad de concertar una boda que fuera beneficiosa se tendía a mentir y en muchas ocasiones se falseaba el retrato haciendo al retratado/a más alto, más guapo, menos feo,… Por tanto, el lienzo, se convierte en un mecanismo más de poder y de manipulación en las cortes europeas.